¿Cómo transplantar un árbol?
Existen especies de árboles que son más fáciles de transplantar que otras. Los árboles con raíces someras, fibrosas, cercanas al tronco, son movidos con mayor éxito que aquellos con pocas y grandes raíces. Los patrones de crecimiento de las raíces son determinados por el suelo, las características propias de su crecimiento y por la misma especie. El éxito es mayor con arbustos que con árboles, con plantas deciduas que con perennifolias, y con árboles jóvenes que con los maduros.
Los tipos de plantas empleados pueden ser a raíz desnuda o con cepellón. Sin embargo, el riesgo de fracaso es mayor con las primeras y casi no son empleadas. Los árboles que se encuentran creciendo en terrenos especialmente acondicionados para el crecimiento controlado de su raíz, como en los viveros, son más fácilmente transplantados que aquellos ubicados en terrenos con suelos pobres y con malas condiciones de crecimiento.
Época para trasplantar:
Los trasplantes siempre se deben hacer cuando la planta esté en reposo, o sea, en invierno. Hacerlo en primavera o verano supone dejar al árbol sin apenas raíces en un momento en el que las hojas y las flores están pidiendo mucha agua. Finales de otoño también puede ser buena época, pero no en zonas mediterráneas, donde los otoños son cálidos y las plantas siguen creciendo. En invierno, debe evitarse los momentos de más frío y con heladas, ya que aumentan los riesgos de fracaso.
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Pasos para trasplantar un árbol:
1. Regar un día antes del transplante para humedecer la tierra; de esta manera se podrá cavar mejor y la tierra quedará pegada a las raíces.
2. El equipo hidráulico efectúa la apertura del hoyo y la posterior extracción del ejemplar junto con su pan de tierra.
3. Poda: si el árbol es de hoja caduca se reduce la longitud de ramas, pero cortando lo menos posible. Si el árbol es de hoja perenne, con recortar sólo un poco es suficiente. Las Coníferas no se podan en absoluto o muy poco.
4. Se procede a reubicar al ejemplar en su nuevo destino, tarea que queda a cargo del equipo hidráulico y los profesionales que lo operan. Antes de realizar la apertura del hoyo para plantar al ejemplar, es necesario evaluar si hay en la zona tuberías de riego, conducciones de agua, gas, electricidad, etc.
5. Tutorar el ejemplar con firmeza, ya que recién trasplantado carece de raíces fuertes que lo sujeten, pues el viento lo podría tirarlo. Las ataduras deben ser de material flexible, que no produzca rozaduras, estrangulamiento o deterioro de sus tejidos. Un sistema de sostén consiste en emplear tensores de alambre y algún tipo de anclaje en el suelo con el fin de ayudar al establecimiento de las raíces.
6. Seguidamente procederemos a dar un abundante riego para asentar la tierra y cubrir el déficit hídrico del árbol producido por el transplante. Es importante mantener bien regado al ejemplar, pero sin excesos. Los árboles recientemente plantados sólo cuentan con la humedad que extraen de la bola de la raíz.
7. Cuidados posteriores: la planta está muy débil y cualquier daño adicional lo afectará considerablemente; es necesario proveer al ejemplar de productos fitosanitarios que le ayuden a superar el trauma del transplante:
- Antitranspirantes: se pulverizan sobre el follaje y disminuyen la transpiración de las hojas, por tanto las necesidades de agua.
- Antishock: se trata de productos nutricionales que pulverizados sobre la planta le ayuda a superar el trauma vigorizándola. Se usan sobre todo para activar el metabolismo del vegetal, por lo que es un complemento a su abonado mineral correspondiente.